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Sor Fernanda García: “Los corazones de la gente se mueven en estas fechas con más fuerza”

El ambiente navideño inunda, no solo las calles y los establecimientos con sus luces y adornos, sino que llega a todos los rincones, incluso aquellos donde aparentemente el dolor y las dificultades de la vida se palpan con mayor claridad. Es el caso de la Cocina Económica de Oviedo, donde «ya hace tiempo que se respira ambiente navideño», especialmente porque «vienen acudiendo cada vez más personas con generosidad para compartir; compartir su tiempo, sus donativos y su alegría en estas fiestas». Lo reconoce Sor Carmen Lorenzo, nueva Superiora –desde hace unos dos meses– de la Comunidad de las Hijas de la Caridad, que dirigen la Cocina Económica, una institución con más de un siglo de raigambre en la ciudad, y mucho más de buena prensa y buen hacer. Por eso son tantas las personas que acuden a ayudar, por eso y porque «los corazones de la gente se mueven en estas fechas con más fuerza, y nosotros desde luego que lo notamos», afirma.

La Cocina Económica de Oviedo ofrece a diario entre 180 y 200 comidas, unas cifras que, sin embargo, sobrepasan el fin de semana. «Tenemos gente que viene habitualmente y otros que van apareciendo, pues tenemos bastantes caras nuevas», explica Sor Carmen Lorenzo. Y en estas fechas navideñas, además de «adornar la casa y adornar los corazones, también en la mesa habrá una comida especial, rica y bien preparada, que ya están elaborando voluntarios y cocineros», afirma. «Estos días –dice– tenemos unos voluntarios que están preparando bolsas de turrones, de dulces, para dar precisamente en el postre en estos días». Y se lo darán no solo a las personas que acuden al comedor para el almuerzo y la cena, sino a las ochenta familias con niños menores a las que atienden y distribuyen semanalmente alimentos. «Estas familias vienen derivadas del Ayuntamiento, de Servicios Sociales y también a veces, aunque no hayan pasado por servicios externos, si acuden a nosotros directamente siempre se les atiende», explica la Superiora. Al haber niños, no acuden físicamente al comedor, pero se les reparte la comida para que puedan llevárselas a sus casas.

Y es que «en la Cocina Económica, el primer plato siempre es la acogida», afirma Sor Carmen, y «eso es algo que se nota tanto en los voluntarios y trabajadores, como en las personas que acuden al comedor. Logramos que haya un clima de familia, lo cual es muy importante, aunque desde luego luego el plato de comida es necesario, desde luego, pero lo otro, el cariño y la acogida, también alimenta».

Ese clima de acogida y de cariño es algo que parece que no olvidan los usuarios puesto que no es infrecuente que acudan personas a ayudar que en su día tuvieron que acudir a los servicios de la Cocina Económica. «Sin ir más lejos –reconoce Sor Carmen– hace tan solo unos días llegó una mujer, que me explicó Hermana, yo he pasado por una situación difícil, y ahora que puedo colaborar, me siento obligada de alguna manera a ayudar a los que lo están pasando mal«. Y esas personas que lo están pasando mal ahora tienen perfiles muy variados, y a pesar de que son personas necesitadas, a Sor Carmen le dan la sensación de que ya no son «los pobres de antes». «Los hay que acuden muy deteriorados, pero por lo general son personas que están pasando por un mal momento, una buena parte son inmigrantes que no tienen acceso al trabajo y a la vivienda y se ven en la necesidad de venir al comedor para conseguir alimento».

Como es ya una tradición, en la cena de Nochebuena contarán con la presencia del Arzobispo Mons. Jesús Sanz, que acudirá, como un voluntario más, a servir. «También el voluntariado habitual quiere mantener su presencia esos días y pensamos que es importante para las personas que acuden –explica la Superiora de la Comunidad de la Cocina Económica de Oviedo–. Dice el Papa Francisco que los pobres no son para admirar, sino para hacer justicia de su situación. Nosotros agradecemos a don Jesús que nos acompañe y también pedimos a todos los asturianos que, en Navidad, seamos más conscientes que nunca de las situaciones de pobreza que son una realidad, y de la importancia de nuestra ayuda y colaboración».

Fuente: Iglesiadeasturias.org